martes, 6 de mayo de 2008

- ARTHUR RUBINSTEIN -



Arthur Rubinstein


UN MAESTRO DEL PIANO



Nació en Lodz, Polonia, un 28 de enero de 1887 y falleció un 20 de diciembre de 1982

Si algo marca la carrera de este extraordinario pianista, al que Thomas Mann calificó como "virtuoso feliz", es junto con su inconfundible sonido, su fama de vividor, de humanista y de persona embriagada por la “joie de vivre”.

Fue el séptimo hijo de una familia judía de tejedores afincada en Polonia. Empezó a estudiar piano a la tierna edad de tres años. Poco después pasó a la tutela del músico Alexander Rozincki, que rápidamente se desesperó ante la pereza del pupilo para realizar los ejercicios que se le exigían. Su enorme talento musical le llevó sin embargo a dar su primer concierto en público cuando contaba sólo con seis años.

Las posteriores experiencias con profesores polacos siguieron igualmente un curso desafortunado y en el año 1897 marchó a Berlín para conocer a Joseph Joachim, afamado violinista y amigo de Johannes Brahms. El músico alemán quedó maravillado y se ocupó inmediatamente de su educación musical, en la cual también participaron Max Bruch, Heinrich Barth y Robert Kahn. En el año 1900 se presentó ante el público berlinés bajo la dirección de Joseph Joachim y acompañado por la Orquesta Filarmónica de la ciudad con el Concierto número 23 de Mozart, el Concierto número 2 de Camille Saint-Saëns, piezas de Schumann y Chopin. Le siguieron otros conciertos en Alemania y en Polonia.





En el año 1904 debutó en París, donde poco más tarde fijaría su residencia. Dos años después daría su primer concierto en los Estados Unidos, en el Carnegie Hall, con la Orquesta Filarmónica de Filadelfia. El recibimiento fue frío y la gira posterior en tierras norteamericanas tampoco estuvo marcada por el éxito. Siguieron conciertos en Austria, Italia y Rusia. En el año 1912 debutó en Londres, donde se le pudo oír como solista y compañero del violonchelista Pau Casals.

Durante la Primera Guerra Mundial vivió principalmente en la capital británica. Ejerció de traductor, pues dominaba ocho idiomas, y tocó junto al violinista Eugène Ysaye. Conciertos en Sudamérica y España (1916/1917) despertaron su interés por Isaac Albéniz, Manuel de Falla, Enrique Granados y Villa-Lobos, cuyas piezas pasarían a partir de entonces a formar parte de su repertorio. Debido a un juramento realizado al estallar la guerra no volvió a actuar en Alemania a partir del 1914. En los años veinte, después de una segunda gira por los Estados Unidos, tocaría principalmente en Europa.





Durante toda esta época reconoce Rubinstein que se salió un poco del camino y se dedicó a la tarea principal de un niño prodigio, “librarse de la inmadurez”. Según sus confesiones se entregó a los placeres carnales, falto de ganas y disciplina se dedicaba al piano y en los conciertos confiaba ciegamente en su talento y su musicalidad: “De joven era vago. Tenía talento pero había muchas cosas en la vida que me interesaban más. Grandes vinos, mujeres guapas, en la relación 20% y 80% respectivamente”, motivo por el cual posiblemente nunca alcanzó la perfección técnica de sus concurrentes. Se designaba a sí mismo como “el último tahúr” entre los pianistas, hecho que posiblemente determinaba sus lugares de actuación. Le agradaba tocar en los países del sur, especialmente en España. Allí gustaba su temperamento desenfrenado, su ligereza, su ímpetu. Los cuatro conciertos planeados para el año 1916 se tornaron rápidamente en más de cien. Se hizo amigo de la Casa Real y el Rey Alfonso le otorgó un pasaporte español para que pudiera viajar libremente en sus recitales en plena Primera Guerra Mundial.

Tal era su reconocimiento que muchos países de habla hispana le declararon hijo adoptivo y se convirtió en uno de los más significantes intérpretes de su música. No gozaba de la misma celebridad en los Estados Unidos e Inglaterra. Dice Rubinstein con cierto sarcasmo y autocrítica: “La gente allí cree que paga para oír todas las notas. Yo, pero, dejo caer unas cuantas debajo de la mesa, alrededor de un 30%, y la gente se siente estafada. No podía estar sentado de ocho a diez horas delante del piano. Yo vivía para cada minuto. Admiro a Leopold Godowsky. Necesitaría quinientos años para tener su técnica. ¿Pero qué tuvo él de todo esto? Era un hombre infeliz, tenso, que se sentía mal cuando no estaba sentado al piano. ¿No dejó pasar su vida?”. Comenta el maestro que Paul Dukas contribuyó a su salvación: “Diviértase cuanto quiera, pero no se eche a perder. París no es para usted. Vuelva a Polonia, encárguese de curarse en cuerpo y moral, beba leche, salga a montar en caballo, váyase a dormir a horas decentes, conviértase en un hombre honrado”. Añade Rubinstein: “Fue un consejo muy sabio, y lo mejor es que lo seguí”.





Al parecer tan sólo decididamente a partir de dos hechos que iban a marcar su vida: su boda en el año 1932 con Aniela Mlynarski, hija del famoso director polaco, y la brillante actuación de Horowitz en París. Según palabras del propio Rubinstein: “Vi en él al nuevo Liszt, capaz de dominar su época. Quería tirar todo por la ventana. Antes de morir, quiero demostrar aquello de lo que soy capaz. Cerré los puños, no por mucho tiempo debido a mi profesión, los abrí de nuevo y empecé a trabajar duramente. Tenía que vengarme. No de Horowitz, sino de mí mismo”.

Desde este momento asumió Rubinstein con renovadas fuerzas su dedicación a la música, se impuso autodisciplina y llegó a practicar hasta dieciséis horas al día. Semejante esfuerzo tuvo su recompensa, ya que tras su reaparición en el Carnegie Hall en el año 1937 fue aclamado como un genio y toda la gira por los Estados Unidos fue triunfal. Pudieron al fin escuchar el porcentaje de notas pertinente. Con cincuenta años se había convertido en un gran pianista.

Tras la invasión alemana de París en la Segunda Guerra Mundial se trasladó con su familia a los Estados Unidos, país cuya nacionalidad obtuvo en 1946.

En las décadas siguientes dio conciertos por todo el mundo, realizó multitud de grabaciones y trabajó con músicos de renombre como Jascha Heifetz, Emanuel Feuermann, Henryk Szeryng y Gregor Piatigorsky. En el año 1958 volvió a tocar, después de más de veinte años de ausencia, en Polonia, donde el público le honró con lágrimas y una ovación en pie, la segunda en la historia de este país, después de la que recibiera Paderewski. Siguió tocando hasta una edad muy avanzada, siendo capaz de interpretar en una misma noche los dos conciertos de Brahms. Una ceguera progresiva le obligó a retirarse en 1976 ante el público londinense en Wigmore Hall.

Su mentalidad optimista se reflejaba en la vitalidad de sus interpretaciones. Poseía un sonido inconfundible, seguro, redondo, lleno de claridad y sonoridad, y capaz de matices impensables. Pianista que se sentía a gusto tanto en el clasicismo y romanticismo alemán, como en el repertorio ruso, español y francés. Será sin duda recordado como uno de los mejores intérpretes de Frédéric Chopin. Liberó a las obras del compositor polaco del excesivo sentimentalismo y amaneramiento. Les dio fuerza, ritmo y una sutil sensibilidad.

En una entrevista comentaba Daniel Barenboim: “La forma de tocar de Rubinstein era tan natural, que a uno le parece un juego de niños. Cuando alguien intenta pero alcanzar semejante evidencia, se da cuenta de cuán difícil es lo aparentemente fácil”. Al preguntarle el crítico Joachim Kaiser cómo genera ese inconfundible sonido respondió el maestro: “Es muy fácil, piso el pedal izquierdo y toco un poco más fuerte”, lo cuál se trataba sin duda de una exageración en tono algo jocoso puesto que el visionado de sus vídeos nos revelan que no abusaba de este pedal como la frase nos puede inducir a creer.

En uno de sus conciertos en el Teatro Principal de Palma de Mallorca le dijo al desesperado afinador, que no acertaba a ajustar una nota: “Déjelo hombre, si la gente no se va a dar cuenta”. Años más tarde, en el mismo escenario, hizo pasar a toda la gente que se había quedado a las puertas sin entrada y les dejó sentarse sobre el escenario alrededor de él.





Cuenta el director y pianista Daniel Barenboim que la primera vez que fue a visitarlo con once años, muerto de miedo ante semejante eminencia músical, el maestro le dio un puro y una copa de coñac. La tensión quedó evidentemente aliviada y la alegría con la que volvió a casa les resultó a sus padres algo sospechosa.

Joachim Kaiser narra en su libro “Große Pianisten in unserer Zeit” el contratiempo que le sucedió al pianista mientras interpretaba en Eindhoven la sonata Appasionata, cuyo significado explicó Beethoven con la frase: “lean la Tempestad de Shakespeare”. En el tercer movimiento, en el presto-fortissimo, en ese final salvaje, se rompió la banqueta con un fuerte chasquido. Rubinstein se puso blanco, pero lejos de acobardarse siguió tocando, medio de pie, medio sentado, sin notas incorrectas, hasta el final.

lunes, 5 de mayo de 2008

- ALBERT EINSTEIN -




También Einstein era relativo


Por LUIS MIGUEL ARIZA
Para El País de España




El sabio del siglo XX tuvo una vida personal llena de zonas oscuras. Dos nuevas biografías, aún inéditas en España, presentan a Einstein como un mujeriego que no supo mantener relaciones estables y sanas ni con sus mujeres ni con sus hijos, uno de ellos esquizofrénico.

En 1931, Charlie Chaplin invitó a Albert Einstein al estreno de la película Luces de la ciudad, con todo el glamour del Hollywood dorado. El genio, vestido de frac, acudió con su mujer, Elsa, y se quedó estupefacto cuando el público les dedicó una atronadora ovación al final de la película. Un poco desconcertado, Einstein susurró a Chaplin sobre qué significaban esos aplausos. Nada, respondió Charlot. La gente me idolatra porque todo el mundo me comprende, y a ti te adoran porque casi nadie te entiende.





"Perdóname por tu existencia", llegó a escribirle a su hijo Eduard, de delicada salud mental"

El misterio acerca de este hombre de aspecto afable y melena blanca, que reinventó la forma de mirar el universo y su espacio - tiempo, aún perdura. Una leyenda urbana dice que los ojos de Einstein, extraídos después de su muerte (el 17 de abril de 1955), están conservados dentro de una caja de seguridad en un banco de Nueva York o de Nueva Jersey. Y el patólogo Thomas Stolz Harvey, que realizó su autopsia, se quedó su cerebro sin permiso guardándolo en dos jarras de cristal en su casa de Wichita, en Kansas, durante 23 años. Perdió su empleo, pero se hizo famoso. Los científicos han estudiado al milímetro estos pedazos, del tamaño de una chocolatina. No han encontrado ninguna fisiología excepcional que aclare por qué la mente de Einstein brilló como una supernova.

Las dos últimas biografías del genio, inéditas en el mercado español (Einstein, a biography, del escritor alemán Jurgen Neffe, y Einstein, his life and the universe, del periodista y antiguo directivo de Time Walter Isaacson), se acercan peligrosamente a su vida, a sus esposas (Mileva Maric y Elsa Einstein), amantes e hijos. ?En 2006 se desvelaron unas 4.000 cartas privadas de Einstein?, explica Walter Isaacson, ahora presidente del Instituto Aspen en Washington DC. ?Muestran a un Einstein muy pasional, destrozado por problemas en su vida familiar, mientras descubría la relatividad general. Una historia muy dramática.





La obra de Jurgen Neffe muestra un retrato si cabe más oscuro del físico alemán: un hombre brillante, pero sentimentalmente inestable, que escribía intensas cartas de amor a las que serían sus esposas, para tratarlas luego con dureza y desdén; que buscaba fogosamente la compañía femenina fuera del matrimonio; alguien que se afeitaba mal, de escasa higiene y pies sudorosos; que usaba la misma ropa cada día, roncaba alto y evitaba los barberos, obligando a su miope esposa Elsa a cortarle el pelo.

A pesar de su reconocimiento internacional como pacifista, Einstein no veía con malos ojos la pena de muerte para individuos sin valor o peligrosos, aunque se oponía formalmente a ella por su desconfianza crónica en los seres humanos que la aplicaban y lo que valoro en la vida es la calidad más que la cantidad. Defendía el aborto como derecho de la mujer y se oponía a la persecución de los homosexuales, excepto en los casos en que sea necesario proteger a la gente joven. Está el hecho, poco conocido, de que escribió incontables declaraciones juradas para ayudar a los inmigrantes judíos que escapaban del horror nazi a entrar en América, salvando probablemente cientos de vidas.

El Einstein real es más familiar a sus historiadores que a la gente. Escribió cerca de 12.300 cartas a lo largo de su vida, distribuidas por todo el mundo y sus familiares. De acuerdo con Christoph Lehner, doctor del Instituto Max Planck de la Historia de la Ciencia, la mayoría son accesibles a los investigadores (el proyecto Einstein Papers de la Universidad Hebrea de Jerusalén y el Instituto Tecnológico de California, que las digitaliza, tienen trabajo para medio siglo). Los resultados, en cambio, se destilan mucho más lentamente hacia la arena pública.





En 1998, nueve cartas escritas entre 1945 y 1946 revelaron que Einstein mantuvo una relación amorosa con Margarita Konenkova, una espía rusa que se citó con el genio en 1935. En 2006 se supo que mantenía al menos a diez amantes, aparte de sus dos esposas. El goteo de datos es continuo y valioso. Su vida ofrece aún huecos que rellenar.

El retrato de Neffe es el más provocador. Se sabía que Einstein y Mileva Maric, casados en 1903, no acabaron bien ??trato a mi esposa como a una empleada a la que no puedo despedir; tengo mi propio dormitorio y evito estar a solas con ella??. Se divorciaron en 1919. Neffe escribe que Einstein pudo haberla maltratado físicamente.

Algunos pasajes en el diario de un amigo de la familia incluso sugieren que Einstein golpeaba a su mujer. Informes procedentes de su hijo mayor, Hans Albert, atestiguan el hecho de que era capaz de usar la fuerza física?, escribe.
Revelaciones que han suscitado ya críticas. Hasta donde llegan mis conocimientos, no existe una prueba creíble que apoye esta sugerencia, afirma Jeroen van Dongen, investigador del Instituto para la Historia y Fundación de la Ciencia de la Universidad de Utrech, que colabora con la Fundación Einstein Papers Project.





Neffe hace hincapié en otras sombras. Los depositarios de las cartas de Einstein, Otto Nathan y Helen Dukas (la secretaria personal de Einstein, que murió en 1982), pusieron dificultades a aquellos que trataron de tener acceso a los 42.000 archivos; no resulta sorprendente que muchos de los documentos desaparecieran poco después de su muerte, en 1955. No hay duda de que algunos que mostraban un perfil desfavorable fueron eliminados.

Para Walter Isaacson, las nuevas cartas muestran que Einstein mantuvo con Mileva una relación de amor y odio mucho más acentuada. Era muy abierto a mantener relaciones con otras mujeres aunque estuviera casado, incluso durante su segundo matrimonio con Elsa.

La perspectiva con la que se examina las relaciones amorosas de Einstein no es la misma que con Picasso, Kennedy o Mozart, advierte Neffe. La amoralidad ensalza las figuras de estos últimos, pero con Einstein es diferente; al público le encaja mejor la imagen del científico puro y sin sexo que un faldero agresivo. Por otra parte, Einstein nunca estableció una relación fácil con sus hijos. Tuvo una hija ilegítima con Mileva en 1901, dos años antes de su matrimonio. Mileva se desplazó a Serbia, concibió a la niña bautizada como Lieserl y volvió a Suiza sin ella. Parece que Einstein no quiso conocerla; nada se sabe del destino final de Lieserl.


Einstein fue un padre vacilante, y alte


rnaba el amor y el rechazo con sus dos únicos hijos, Hans Albert (nacido en 1904) y Eduard (1910), el más débil de salud, con una mente quebrada en sus últimos años por la esquizofrenia. Esta relación pendular, afirma Neffe, produciría en ellos un daño permanente, pero también ofrece una ventana al paradigma emocional de Einstein. El 29 de julio de 1914, a las nueve de la mañana, Einstein se despedía de Mileva y de dos niños en la estación de tren de Anhalt, en Berlín. Después, según contaría a Elsa, lloró amargamente. Entre septiembre y noviembre de 1915, su genio explotó, deduciendo brillantemente que la gravedad no era una fuerza, sino una deformación del espacio-tiempo en su teoría de la relatividad.





Sin embargo, la salud de Eduard, dos años después, seguiría torturándole. Einstein se culpaba a sí mismo de la ?lamentable condición de su hijo y estaba obsesionado con la genética. Llegó a creer que la culpa la tenía su esposa Mileva. En 1917, Einstein escribió: Mantener algo vivo más allá de los años de fertilidad es minar la civilización humana. El genio le dio la espalda en repetidas ocasiones. Hay cartas de Mileva rogándole que visitara a su hijo, cuyos deseos de ver a su padre se prolongaban en el tiempo sin conseguir respuesta. En 1927, Einstein llegaría a escribirle: El deterioro de la raza humana es una mala cosa, posiblemente una de las peores. ¿Piensas que tu padre ha pecado? Quizá. En ese caso, perdóname por tu existencia.

Incluso antes de pisar suelo americano, Einstein tropezaría con la paranoia estadounidense. Le llegaron a tachar de ?alemán bolchevique. Einstein tuvo que acudir a dar explicaciones al consulado americano en Berlín y amenazó con cancelar su viaje si iba a entrar como sospechoso. Años después, y pese a la famosa carta que escribió al presidente Roosevelt advirtiéndole de los riesgos de que los nazis construyesen una bomba atómica y animándole a hacer lo propio (lo que reconocería luego como su mayor error), el FBI de Edgard Hoover le puso en su lista negra.

Isaacson y Neffe esculpen retratos antagónicos de su etapa americana. La caza de brujas emprendida por el senador Joseph McCarthy causó en él una honda desesperación, afirma Isaacson, al comprobar, el lado oscuro de América…

Pensó que las investigaciones sobre la lealtad de la gente durante esa época del miedo al comunismo en Estados Unidos estaba deslizando al país hacia el fascismo.

domingo, 4 de mayo de 2008

- FADER -




Fernando Fader


(Burdeos, 1882 - Ischilín, 1935) Pintor argentino de origen francés, principal introductor de la estética expresionista alemana en Argentina. Siendo muy niño se trasladó con su familia a Argentina. Con seis años regresó a Europa, a la casa de sus abuelos paternos en Alemania, para realizar sus estudios primarios. Decidió continuar su formación en este país y en 1892 ingresó en el Liceo del Palatinado para iniciar sus estudios de Bachillerato.





En 1898 regresó a la Argentina y realizó sus primeras pinturas: un Autorretrato a la acuarela, un óleo titulado El viejo piojoso, del que pintó varias versiones, y un dibujo titulado Retrato de 6 artistas célebres. En 1900 viajó de nuevo a Alemania para estudiar pintura, no sin antes dedicar un año a recorrer Europa, visitando sus museos y exposiciones.





En 1901 realizó la prueba de selección para ingresar en la Academia de Bellas Artes de Munich, pero fue rechazado. Aconsejado por el maestro Heinrich von Zügel, se matriculó en la Escuela de Artes y Oficios de Munich (Kunstgenberbechüle), donde practicó el dibujo durante un periodo de seis meses. Finalmente fue admitido en Academia de Bellas Artes de Munich, en la Escuela de Pintura de su consejero, el Profesor Heinrich von Zügel.






Durante sus años de estudiante realizó viajes por Europa, visitó Rusia, Holanda y Hamburgo. Acabó sus estudios en 1904 de forma exitosa: obtuvo una Medalla de Plata en el Concurso de la Academia por su cuadro La comida de los cerdos y una Mención por el óleo Mi perro. Al finalizar el curso regresó a Mendoza, Argentina, donde presentó su primera exposición individual en el Club Español. Inmediatamente después expuso su obra en la capital, Buenos Aires.





En 1905, Fader abrió su propia academia de pintura en la ciudad de Mendoza, junto a la fábrica de gas de su familia. Expuso de nuevo en Mendoza, esta vez en la Casa España, donde presentó setenta obras, entre acuarelas, dibujos y óleos. Ese mismo año, tuvo lugar su primera exposición individual en Buenos Aires, en el Salón Costa. En este mismo salón volvió a exponer un año más tarde, el año en que contrajo matrimonio con Adela Guiñazú.

Entre 1907 y 1908, formó parte del grupo de artistas que se reunían bajo el nombre de “Nexus”, al que también pertenecieron Cesáreo de Quirós, Carlos Ripamonte, Pío Collivadino, Alberto Rossi, Justo Lynch y Arturo Dresco. En 1908, el Salón Costa dedicó una exposición a los integrantes del grupo, mientras Fader presentaba una exposición individual en la Galería Witcomb.


sábado, 3 de mayo de 2008

- LIBERTAD DE PRENSA -




3 DE MAYO



"Día Mundial
de la Libertad de Prensa"



La iniciativa para promover el Día Mundial de la Libertad de Prensa partió de la Conferencia General de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura).

Se eligió esta fecha para conmemorar la Declaración de Windhoek, Namibia (África) para el "Fomento de una Prensa Africana Independiente y Pluralista".

La resolución de 1991 titulada "Fomento de la libertad de prensa en el mundo" reconoció que una prensa libre, pluralista e independiente era un componente esencial de toda sociedad democrática.





La Conferencia General invitó al Director General de la UNESCO a que transmitiera a la Asamblea General el deseo expresado por los Estados miembros de la UNESCO de que el 3 de mayo se proclamara "Día Internacional de la Libertad de Prensa".

Así, la declaración fue aprobada el 3 de mayo de 1991. El 20 de diciembre de 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas, por recomendación del Consejo Económico y Social, reconoció el día al declarar el 3 de mayo Día Mundial de la Libertad de Prensa (decisión 48/432).

"Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión."

Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos



Está bueno saber de que se trata la misma, para que los gobiernos no interfieran con los medios e intenten confundir a los ciudadanos.

viernes, 2 de mayo de 2008

- ALONSO -



Carlos Alonso

Un multifacético plástico argentino


Carlos Alonso es pintor, dibujante y grabador argentino, representante de la corriente social del arte en su país.



Nace en Tunuyán - Mendoza, en 1929. Allí vivió hasta los siete años. Después se trasladó con su familia a la Ciudad de Mendoza, y a los catorce años ingresó en la Academia Nacional de Bellas Artes de dicha ciudad.





Fue alumno de maestros como Sergio Sergi en dibujo y grabado, Lorenzo Domínguez en escultura o Francisco Bernareggi y Ramón Gómez Cornet en pintura. Recibió su primer premio en el Salón de Estudiantes de 1947, y en 1953 expuso en la Galería Viau de Buenos Aires, lo que le proporcionó los fondos necesarios para, un año después, viajar a Europa, donde expuso en París y Madrid. Durante su visita a Londres de 1961, descubrió el acrílico, técnica que adoptó inmediatamente en su pintura posterior, por su secado rápido, lo que permite estupendos resultados.





En 1951 ganó el primer premio del Salón de Pintura de San Rafael (Mendoza), el del Salón del Norte (Santiago del Estero) y el de dibujo en el Salón del Norte(Tucumán). En 1957 fue el ganador del concurso convocado por la editorial Emecé para ilustrar la segunda parte de Don Quijote de la Mancha y Martín Fierro (1959), y dos años después obtuvo el Premio Chantal del Salón de Acuarelistas y Grabadores de Buenos Aires. Ha ilustrado, entre otras obras literarias, Romancero criollo, Antología de Juan, la Divina Comedia, El juguete rabioso, Irene, Lección de anatomía y Mano a mano.





Sus obras se han expuesto en numerosas muestras, entre otras, en la Art Gallery International (Buenos Aires), donde, en 1967, presentó unos 250 trabajos referidos a Dante y a la Divina Comedia; el Museo Nacional de Bellas Artes (México), y el Museo de Arte de La Habana (Cuba), donde realizó una exposición de tapices y collages. En 1971 expuso en las galerías italianas Giulia de Roma y Eidos de Milán, además de en la Bedford Gallery de Londres.





Tras el golpe de Estado de 1976 y la desaparición de su hija Paloma al año siguiente, Alonso se exilió a Italia, y en 1979 se trasladó a Madrid. Dos años después regresó a Argentina, y a partir de ese momento realizó numerosas exposiciones: en la Galería Palatina de Buenos Aires, entre los años 1982 y 1996; en el Museo Nacional de Bellas Artes, de 1990 a 1995, y en otras muchas galerías argentinas, como la Zurbarán o la Bariloche.





Aunque la pintura de Alonso no se comprende con facilidad, su riqueza reside en las continuas paradojas que plantea entre subjetividad y racionalidad, entre caos y orden, entre placer y disciplina. En la obra de Alonso están presentes, además, las heridas producidas por la dictadura militar, apostando por el compromiso político, sin descuidar el erotismo que se percibe en otra parte de su producción artística.


jueves, 1 de mayo de 2008

- DIA DE LA CONSTUTICION NACIONAL -



1° DE MAYO DE 1853


CONSTITUCION NACIONAL ARGENTINA



Junto con los tratados internacionales con jerarquía constitucional, la Constitución Nacional es la ley suprema de la Nación. Es por ello que todas las demás normas deben adecuarse a ella, según lo establece su Artículo 31º. Fue sancionada en 1853 y reformada en diversas oportunidades: en 1860, 1866, 1898, 1949, 1957 y, por última vez en 1994.

Constitución Nacional de 1853
Después de la Revolución de Mayo surgió la necesidad de dictar una Constitución para la Nación Argentina con la finalidad de constituir la unión nacional, afianzar la justicia y consolidar la paz interior.

La reunión inicial se celebró el 31 de mayo de 1852 en la ciudad de San Nicolás de los Arroyos, recordándose la misma con el nombre de "Acuerdo de San Nicolás". El 1º de mayo de 1853 los diputados de las provincias (excepto los de Buenos Aires), reunidos en Santa Fe, sancionaron la Constitución Nacional.


PREAMBULO DE LA CONSTITUCION NACIONAL ARGENTINA


Nos, los representantes del pueblo de la Nación Argentina, reunidos en Gongreso General Constituyente
por voluntad y elección de las provincias que la componen,
en cumplimiento de pactos preexistentes,
con el objeto de constituir la unión nacional,
afianzar la justicia, consolidar la paz interior,
proveer a la defensa común, promover el bienestar general,
y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros,
para nuestra posteridad y para todos los hombres
del mundo que quieran habitar en el suelo argentino; invocando a la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia: ordenamos, decretamos y establecemos esta Constitución para la Nación Argentina.

- DIA DE LOS TRABAJADORES -




1° DE MAYO


A LOS TRABAJADORES


EN SU DIA





En noviembre de 1884 se celebró en Chicago el IV Congreso de la American Federation of Labor, en el que se propuso que a partir del 1º de mayo de 1886 se obligaría a los patronos a respetar la jornada de 8 horas. Como esto no se cumplió las organizaciones laborales y sindicales de Estados Unidos se movilizaron y fueron brutalmente reprimidos.

El Día internacional del Trabajo fue establecido por el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en París en 1889. Se considera al 1 de Mayo como una jornada de lucha reivindicativa y de homenaje a los sindicalistas de Chicago que fueron reprimidos en Estados Unidos por su participación la huelga en 1886 por una jornada laboral de ocho horas.

En los últimos años mejoraron las condiciones laborales con leyes para los trabajadores, otorgándoles derechos de respeto, retribución y amparo social. En la actualidad, casi todos los países democráticos rememoran el 1º de mayo como el origen del movimiento obrero moderno. Estados Unidos, Reino Unido y el Principado de Andorra son los únicos países, del mundo occidental, que no lo recuerdan.