jueves, 12 de febrero de 2009

- BREST -




Jorge Romero Brest


Un adelantado en la comunicación


Aniversario de su muerte




Jorge Anibal Romero Brest, Coco (1905-1989) fue un influyente y discutido crítico de arte argentino, vinculado a la promoción de las escuelas de vanguardia entre las décadas del 60 y del 70 en América Latina. Dirigió el Museo Nacional de Bellas Artes (1955-1963) y el Centro de Artes Visuales del Instituto Di Tella (1963-1969), en Buenos Aires.





Su primera experiencia como crítico de arte fue una conferencia titulada "El elemento ritmo en el cine y el deporte". Brest fue un gran conferencista, y alcanzó su fama en gran medida a través de ellas. Luego comenzó a escribir artículos sobre arte en La Vanguardia, el diario del Partido Socialista de Argentina. Su primera colaboración fue un artículo titulado "Sugestiones para una filosofía del deporte. Acotaciones artísticas".





En 1937 escribió su primer libro, El problema del arte y del artista contemporáneos. Bases para su dilucidación crítica. A fines de 1940, ya se destacaba por su atención a los movimientos artísticos de vanguardia, pero también por sus actitudes fuertemente críticas, descalificando la primera muestra del Grupo Orión, una conjunción de pintores y escritores surrealistas fundado por Luis Barragán, Bruno Venier y Vicente Forte, recomendándoles a los pintores que, primero debían «aprender a pintar».





En 1942 publicó el libro Prilidiano Pueyrredón y al año siguiente David. En 1945 publicó los dos primeros tomos de Historia del Arte (el tercero fue publicado en 1946 y en 1958, el cuarto). Esta última obra fue utilizada como texto de estudios en varias universidades latinoamericanas. Durante el peronismo (1945-1955) se afilió al Partido Socialista pero sin convicción.





Como consecuencia de su adscripción política, el gobierno peronista lo cesó en los empleos docentes que desempeñaba. Brest entonces comenzó a dictar un Curso de Estética e Historia del Arte en la librería Fray Mocho, que tuvo gran concurrencia y le permitió comenzar a ganar dinero.





Las conferencias y cursos llevaron a que se generara una cantidad de seguidoras y seguidores de sus puntos de vista con quienes en 1948 fundó la revista Ver y Estimar. En 1952 publicó La pintura europea contemporánea, su libro más destacado. Para entonces comienza a adquirir fama internacional y a formar parte de jurados en las muestras de arte internacionales (Venecia, París, San Pablo, Tokio).





En 1955 la dictadura militar autodenominada Revolución Libertadora lo nombró director del Museo Nacional de Bellas Artes, dirigiéndolo hasta 1963. El hecho ha generado debates, pero es unánime la opinión de que renovó decisivamente un museo que se encontraba virtualmente abandonado, impulsando desde el mismo nuevas corrientes artísticas.

Sus críticos le recrimian haber impulsado y desplazado caprichosamente a pintores y corrientes. Más allá de las mismas, el museo, bajo la dirección de Brest, impulsó por épocas a pintores como Raúl Soldi, Héctor Basaldúa, Guillermo Butler, Lino Eneas Spilimbergo, Emilio Pettoruti, Miguel Carlos Victorica, Ramón Gómez Cornet y Antonio Sibellino. También promovió a los pintores del Grupo Orión, que había criticado tan duramente en la década anterior: Leopoldo Presas, Vicente Forte y a Raúl Russo.





En 1960 organizó una muestra para exponer el trabajo de los abstractos: Sarah Grilo, Fernández Muro, Octavio Ocampo, Kazuya Sakai, Clorindo Testa. En 1963 el museo realizó una importante exposición de la Nueva Figuración, con los llamados "cuatro jinetes del Apocalipsis": Jorge de la Vega, Luis Felipe Noé, Ernesto Deira y Rómulo Macció.





Luego de renunciar al Museo Nacional de Bellas, le ofrecieron la dirección del Instituto Di Tella (calle Florida al 900), una institución que desempeñó un rol esencial en la renovación del arte argentino y la difusión del pop. De allí surgieron figuras como Marta Minujín realizando su famosa "Menesunda" y la difusión de los "happenings", León Ferrari, Josefina Robirosa, Federico Klemm, Nicolás Garcia Uriburu, Antonio Seguí. En 1969 el Instituto debió cerrar. Ese mismo año publicó un nuevo libro con el título Ensayo sobre la contemplación artística.

El criterio básico de selección de Romero Brest estaba basado en un genuino aporte creativo por parte del artista: "una cierta calidad objetiva, que no fuera un simple remedo tardío de los movimientos europeos".

La personalidad de Romero Brest siempre fue confrontativa y contradictoria, lo que le valió ganarse de adeptos incondicionales con la misma facilidad que enemigos encarnizados.





Por un lado soy un político del arte, un agitador, en tanto considero una valoración social de la obra; y por otro soy un gozador del arte, fuera de toda determinación y de toda ideología, en cuanto hago juicios de valoración contemplativa. Sin embargo, nunca tuve ideas claras y definitivas sobre el arte. Cuando escribí el libro no las tenia, y mucho menos ahora".

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